


Fotografía por Jeison Higuita en Unsplash
Por Julio E. Cuc*
La presente nota tiene el propósito de identificar las principales brechas, desafíos y oportunidades que enfrentan las mujeres emprendedoras para el desarrollo y fortalecimiento de sus iniciativas económicas. El análisis se aborda desde una perspectiva de género, territorial e intercultural, considerando las particularidades asociadas a la pertenencia étnica y a los distintos contextos en los que operan las emprendedoras. Asimismo, se examina el gasto público destinado al desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa (MiPymes) y al fomento del emprendimiento, con el fin de analizar su contribución al fortalecimiento de la actividad empresarial y a una mayor inclusión económica de las mujeres.
De acuerdo con el reporte Monitor Global de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés), el 42.9% de la actividad emprendedora en Guatemala es de mujeres y el principal motivo para emprender es la falta de empleo (87.1%), es decir, se emprende por necesidad. Y hasta el 47.6% indica que su emprendimiento es la principal fuente de ingresos de su hogar. Estos negocios están orientados, en su mayoría, al sector de consumo; hasta el 70% de los emprendimientos se enfocan en actividades como el comercio, la venta de alimentos y bebidas y las ventas al detalle, de los cuales solo el 45.3% generan al menos un empleo. Además, cabe mencionar que los emprendedores y emprendedoras atienden sobre todo en sus comunidades o municipio (74.3%) y se estima que el 69.4% opera de manera informal en las etapas tempranas de su negocio. La mayoría de las personas que emprenden se encuentran entre 18 y 34 años (49.4%) y el 54.6% tiene un nivel de educación medio (GEM, 2025b).
Si bien la actividad emprendedora de las mujeres en el país es significativa y brinda un aporte importante a nivel familiar y comunitario (Vercher Savall et al., 2020), emprender en Guatemala, siendo mujer, conlleva otras demandas en comparación con sus contrapartes hombres, que muchas veces quedan invisibilizadas debido a factores socioculturales patriarcales en los que las mujeres deben atender otras actividades vinculadas a su rol, tales como el cuidado del hogar y la crianza de los hijos (Brush et al., 2009). Muchas de ellas también tienen un trabajo adicional, lo que implica una sobrecarga física y mental (Stephan, 2018). Estas condiciones ponen a las mujeres en desventaja al iniciar sus negocios y limitan sus oportunidades de crecimiento y desarrollo, tanto a nivel empresarial como personal.
Además, existen otros factores importantes al analizar el caso de Guatemala, tales como la pertenencia étnica y el territorio, destacando, sobre todo, las zonas rurales en el desarrollo empresarial y su relevancia para el emprendimiento como modo de subsistencia económica en ausencia de empleo. Por lo tanto, es necesario analizar las diferencias y brechas entre emprender en un área urbana y en una rural, así como si se trata de un hombre o de una mujer, ya que estos factores implican que la actividad emprendedora no necesariamente se desarrolla bajo las mismas condiciones ni con los mismos recursos u oportunidades de crecimiento.
De acuerdo con el último informe de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH, 2022) el 49% de las empresas se encuentran en el área rural, de las cuales el 43.28% son gestionadas por mujeres, concentrando su participación en microempresas, equivalente al 43.6%. Para el caso de las medianas empresas la brecha es del 81% y de 54.20% en las pequeñas empresas (ver Fig. 1). En relación con la actividad económica, las mujeres se concentran sobre todo en el comercio (17%), las industrias manufactureras (9%), la agricultura (5.7%) y los servicios (5.3%).
Fig. 1. Participación de las mujeres y hombres según el tamaño de la empresa.

Fuente: Elaboración propia con datos de la ENIGH 2022.
En cuanto a la pertenencia étnica y al territorio, se observa una diferencia significativa en el pueblo de pertenencia: en el área rural predominan las personas que se identifican como mayas, mientras que en el área urbana predominan los propietarios de empresas que se identifican como ladinos, como se muestra en la Fig. 2.
Fig. 2. Distribución de empresas por área geográfica según la pertenencia étnica de los propietarios

Fuente: Elaboración propia con datos de la ENIGH 2022. *Garífuna y Xinca
De acuerdo con los datos de la ENIGH, existe una mayor participación de empresas en el área rural del país, sobre todo microempresas con el 54.3% en el área rural y 45.7% en el área urbana, estas proporciones son similares en la pequeña empresa con el 57.2% en el área rural y 42.8% en el área urbana, y las medianas empresas representan el 59.1% en el área rural y 40.9% en el área urbana, como se muestra en la Fig. 3.
Fig. 3. Tamaño de empresas según área geográfica en Guatemala

Fuente: Elaboración propia con datos de la ENIGH 2022.
Retos para las emprendedoras
De acuerdo con el Reporte de Emprendimiento Femenino del GEM (2025), las mujeres tienen el 47% más de probabilidades que los hombres de cerrar un negocio por razones familiares y personales. Además, una de cada tres mujeres inicia su emprendimiento por cuenta propia, frente a uno de cada cuatro hombres.
En el caso de Guatemala, los datos evidencia una brecha de género persistente, en las diferente etapas del desarrollo de los emprendimientos, si bien las mujeres poseen altos niveles de intención emprendedora (41%) e inician sus negocios (21.4%), la diferencia se acentúa particularmente en la fase de negocios establecidos, donde la tasa de las mujeres alcanza únicamente el 53% respecto a los hombres, esto puede deberse a las barreras que enfrentan en cuanto al acceso a financiamiento, recursos y apoyo derivado de su rol de género. Asimismo, se observa que las mujeres presentan mayor probabilidad de discontinuar sus negocios (6,4% frente a 4,7%), lo que sugiere que enfrentan mayores desafíos en la sostenibilidad y la consolidación de sus emprendimientos (GEM, 2025a). La Tabla 1 presenta los datos sobre la actividad emprendedora en sus distintas etapas tanto para hombres como para mujeres.
Tabla 1. Actividad emprendedora por etapas del negocio.
| Indicador | Mujeres | Hombres | Ratio M:H |
| TEA (actividad en etapa temprana) | 21.4% | 26.2% | 0.82 |
| Intención de emprender | 41.0% | 48.6% | 0.84 |
| Actividad naciente | 11.8% | 16.0% | 0.74 |
| Negocio nuevo | 10.2% | 12.2% | 0.84 |
| Negocio establecido | 9.9% | 18.7% | 0.53 |
| Discontinuación de negocio | 6.4% | 4.7% | 1.36 |
Fuente: Elaboración propia con datos del GEM (2025)
Respecto a las motivaciones para emprender, se observa que la principal es la falta de empleo; es decir, se emprende por necesidad, y esto se da mayormente entre las mujeres (93,4%). Asimismo, ellas muestran mayor propensión a generar un impacto positivo en la sociedad (87,2% frente a 80,8%) y a mantener la continuidad de una tradición familiar (57,5% frente a 53,7%) como los principales motivos para emprender. En contraste, la motivación para generar riqueza se comparte entre ambos grupos (83,3% y 84,5%). Los datos reflejan que los incentivos económicos son igualmente importantes para hombres y mujeres; sin embargo, las mujeres emprendedoras tienden a dar mayor importancia a factores sociales, familiares y de necesidad laboral. La Tabla 2 presenta los datos sobre las motivaciones para emprender.
Tabla 2. Motivaciones para iniciar el emprendimiento
| Indicador | Mujeres | Hombres | Ratio M:H |
| Hacer una diferencia | 87.2% | 80.8% | 1.08 |
| Generar riqueza | 83.3% | 84.5% | 0.99 |
| Continuar tradición familiar | 57.5% | 53.7% | 1.07 |
| Escasez de empleo | 93.4% | 89.6% | 1.04 |
Fuente: Elaboración propia con datos del GEM (2025)
Respecto a las principales razones del cierre de la empresa, se identifican diferencias importantes según el sexo. Primero, la falta de rentabilidad es la principal razón para descontinuar el negocio tanto para hombres como para mujeres; sin embargo, es superior en el caso de las mujeres (45.6%) en comparación con los hombres (41.9%). En contraste, las mujeres reportan en mayor porcentaje que las razones familiares o personales (36.7% frente a 25.8%) son una de las principales razones, lo que refleja que muchas veces las responsabilidades domésticas y de cuidado recaen sobre todo en las mujeres y les impiden mantener la continuidad de sus empresas.
Por otra parte, los hombres indican en mayor medida que los conflictos entre socios son una de las razones para el cierre de sus negocios, 14.5% frente al 1.1% de las mujeres, al igual que los problemas de financiamiento (16.1% frente a 13.3%). Estos datos evidencian que, además de los desafíos económicos, existen factores de género que condicionan el desarrollo empresarial y el abandono de los negocios, y que algunos de ellos afectan especialmente a las mujeres emprendedoras. La Tabla 3 presenta las principales razones de salida empresarial de hombres y mujeres.
Tabla 3. Principales razones de salida empresarial
| Indicador | Mujeres | Hombres | Ratio M:H |
| Negocio no rentable | 45.6% | 41.9% | 1.09 |
| Problemas de financiamiento | 13.3% | 16.1% | 0.83 |
| Razones familiares/personales | 36.7% | 25.8% | 1.40 |
| Oportunidad de venta | 1.1% | 1.6% | 0.69 |
| Otra oportunidad (solo mujeres reportado) | 2.2% | — | — |
| Conflicto entre socios | 1.1% | 14.5% | 0.10 |
Fuente: Elaboración propia con datos del GEM (2025)
De acuerdo con el reporte del GEM (2025), a nivel global más de la mitad de las mujeres emprendedoras inician negocios en los sectores de comercio y servicios, y solo el 2.3% están en el sector de las TIC, frente al 6.1% de los hombres. Estos resultados evidencian una marcada segregación sectorial en las actividades empresariales de las mujeres emprendedoras. Para el caso de Guatemala se observa una concentración en el sector comercio, alcanzando el 83.9% de participación de las mujeres frente al 62.4% de los hombres.
En contraste, los hombres emprenden en sectores como la agricultura y la minería (10.7% frente a 1.0%) y en los servicios a empresas y consumidores (11.6% frente a 1.7%). No existe diferencia significativa en el sector de manufactura y transporte, donde la participación de las emprendedoras es de 10.8% frente al 11.3%. de los emprendedores. Para el sector de TIC el reporte muestra únicamente información para los hombres con una participación de 0.6%.
Estos datos indican que las mujeres emprenden principalmente en el sector comercial, mientras que los hombres participan de manera más diversificada en sectores productivos más especializados. Esta diferencia puede deberse a factores como el acceso a recursos, las capacidades técnicas, las redes de apoyo y las oportunidades de mercado. La Tabla 4 muestra la participación de los emprendedores según su actividad económica.
Tabla 4. Participación de los emprendimientos según su sector industrial
| Indicador | Mujeres | Hombres | Ratio M:H |
| TIC | — | 0.6% | — |
| Agricultura y minería | 1.0% | 10.7% | 0.09 |
| Manufactura y transporte | 10.8% | 11.3% | 0.96 |
| Comercio (mayorista/minorista) | 83.9% | 62.4% | 1.34 |
| Servicios a empresas/consumidores | 1.7% | 11.6% | 0.15 |
| Gobierno y servicios sociales | 2.4% | 3.4% | 0.71 |
Fuente: Elaboración propia con datos del GEM (2025)
Respecto al tamaño de los emprendimientos según el número de empleados, que poseen se observa una brecha considerable entre hombres y mujeres, sobre todo las mujeres se concentran en el rubro de emprendimiento sin empleados, es decir que consiste en actividades de subsistencia y autoempleo hasta un 70.8% de las mujeres no generan ningún empleo frente al 37% de los hombres, mostrando que los hombres tienen una mayor probabilidad de desarrollar sus negocios con capacidad de contratación y crecimiento. Esta brecha se amplía a medida que aumenta el tamaño de la empresa. Este fenómeno puede estar asociado a las barreras que enfrentan las emprendedoras para acceder al financiamiento, a activos productivos o a redes empresariales. La Tabla 5 muestra los resultados sobre el tamaño del emprendimiento según el número de empleados y la diferencia entre hombres y mujeres.
Tabla 5. Tamaño del negocio según el número de empleados
| Indicador | Mujeres | Hombres | Ratio M:H |
| Sin empleados | 70.8% | 37.0% | 1.91 |
| 1–5 empleados | 27.8% | 51.4% | 0.54 |
| 6–19 empleados | 0.7% | 7.2% | 0.10 |
| 20+ empleados | 0.7% | 4.3% | 0.16 |
Fuente: Elaboración propia con datos del GEM (2025)
En cuanto a las redes de apoyo y al acceso al financiamiento informal, se observa una brecha significativa entre hombres y mujeres. De acuerdo con los datos, las mujeres tienen menor acceso a redes de emprendimiento y menor participación como inversionistas, aunque algunas actúan como inversionistas de otras mujeres. Los datos revelan tres patrones importantes que conviene destacar.
Primero se observa que los hombres cuentan con una red emprendedora más amplia, ya que conocen con mayor frecuencia a otros emprendedores (76.2% frente al 67.2%). Segundo las mujeres participan menos como inversionistas informales (5.1%) que los hombres (10.2%), de igual manera el monto mediano de inversión es menor entre las mujeres US$387 frente a la de los hombres, que invierten en media US$1,290. Tercero, se observa una proporción importante de mujeres como origen de las inversiones recientes (58.4%), con una fuerte afinidad de género: las mujeres emprendedoras reciben principalmente financiamiento de otras mujeres (60.3%), mientras que los hombres emprendedores son financiados mayoritariamente por inversionistas hombres (68.5%).
Esto sugiere que las redes empresariales y de financiamiento informal están segmentadas por género, lo que podría influir tanto en el acceso al capital como en las oportunidades de crecimiento y desarrollo de los emprendimientos. La Tabla 6 presenta los datos sobre las redes de apoyo, el acceso al financiamiento informal y el monto de inversión mediano.
Tabla 6. Redes de apoyo y acceso a financiamiento informal
| Indicador | Mujeres | Hombres | Ratio M:H |
| Conoce personalmente a un emprendedor/a | 67.2% | 76.2% | 0.88 |
| Ha invertido recientemente (inversionista informal/ángel) | 5.1% | 10.2% | 0.50 |
| Monto mediano de inversión | $387 | $1,290 | 0.30 |
| Inversión reciente, origen (de mujeres vs. de hombres, % del total) | 58.4% | 41.6% | 1.40 |
| Recepción por mujeres, de inversionistas mujeres / hombres | 60.3% | 31.5% | 1.91 |
| Recepción por hombres, de inversionistas mujeres / hombres | 39.7% | 68.5% | 1.73 |
Fuente: Elaboración propia con datos del GEM (2025)
Principales programas públicos vinculados al desarrollo de MiPymes y emprendimiento
De acuerdo con los datos del Sistema de Contabilidad Integrada (SICOIN, 2026) del Ministerio de Finanzas Públicas de Guatemala, existen programas públicos enfocados en el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas y el emprendimiento, gestionados por el Ministerio de Economía y orientados a fomentar la competitividad y el desarrollo empresarial guatemalteco (MINECO, 2024). Se identificaron cinco rubros principales de gasto público orientados a desarrollar las MiPymes y el emprendimiento en el país. Entre los cuales se encuentran: 1. Servicios financieros para MiPymes; 2. Asistencia técnica empresarial; 3. Competitividad y emprendimiento juvenil; 4. Apoyo a la producción y comercialización artesanales; 5. Apoyo técnico de mujeres microempresarias.
El programa de servicios financieros es el más importante en materia de presupuesto e inversión pública, que para el año 2025 se devengó[1] un total de 193.8 millones de quetzales, y representa el principal instrumento público de apoyo económico para las MiPymes y el emprendimiento. El segundo programa de mayor importancia en términos financieros es el de asistencia técnica empresarial, que en el mismo año y devengó 28 millones de quetzales. Este tipo de intervención está destinada a fortalecer capacidades empresariales, administrativas y comerciales, necesarias para que los negocios, en especial los de autoempleo, puedan desarrollarse y aumentar su potencial de crecimiento.
También se identificó un programa para la generación de competitividad y emprendimiento juvenil, el cual y devengó 3.37 millones de quetzales para el año 2025. Por otro lado, existe un programa de apoyo a la producción y comercialización artesanal con un gasto público de 1.09 millones de quetzales; sin embargo, presenta una baja ejecución (64.16%) en 2025.
En contraste, el único programa enfocado exclusivamente en las mujeres es el denominado apoyo técnico a mujeres microempresarias para el empoderamiento económico; sin embargo, es el rubro con menor presupuesto, comparado con los anteriores, ascendió a 0.84 millones de quetzales para el año 2025, con un nivel de ejecución del 67.6%. La Fig. 4 presenta los principales rubros y gasto público para los programas de desarrollo de la MiPyme y Emprendimiento en Guatemala, para el año 2025.
Fig. 4. Principales rubros de gasto público orientados al desarrollo de las MiPymes y el emprendimiento en Guatemala presupuesto nacional 2025 (en millones de quetzales)

Fuente: Elaboración propia con datos del SICOIN (2026)
De acuerdo con la información del gasto público vinculado al desarrollo de las MiPymes y del emprendimiento, se observa que la política pública se centra en dos mecanismos: el financiamiento empresarial y la asistencia técnica. Sin embargo, el único programa orientado a mujeres emprendedoras recibe la menor proporción del total de recursos ejecutados. Este hallazgo confirma lo que los datos del GEM y del ENIGH evidencian respecto de los desafíos que enfrentan las mujeres emprendedoras para consolidar sus negocios, generar empleo, acceder a redes empresariales y obtener financiamiento. Lo que hace que la brecha entre las necesidades identificadas en las emprendedoras y la magnitud de los recursos públicos asignados no se les dé prioridad a su desarrollo.
Las brechas de género persistentes en el emprendimiento
De acuerdo con los datos analizados, se observa que las diferencias entre hombres y mujeres en la actividad emprendedora persisten en Guatemala. Uno de los factores principales de esta desigualdad se explica por la división sexual del trabajo, que parte de los roles de género y condiciona las oportunidades entre hombres y mujeres, es por ello que se continúa asignando a las mujeres una mayor responsabilidad en las tareas domésticas y de cuidado, lo que reduce el tiempo y los recursos disponibles para actividades productivas (Ribas Bonet & Sajardo Moreno, 2004). Esto se evidencia principalmente en la participación empresarial, el tamaño de los negocios o los motivos de salida del emprendimiento por razones familiares y personales, lo que refleja restricciones estructurales más que diferencias en capacidades o motivaciones individuales.
En el caso de Guatemala, complementando los datos específicos sobre emprendimiento y condiciones de vida, la Encuesta Nacional de Calidad y Bienestar de los Hogares (ENCABIH) muestra que las mujeres continúan asumiendo una proporción significativa de las responsabilidades domésticas y de cuidado. A nivel nacional, el 81% de las mujeres son responsables de los quehaceres domésticos, el 61.6% de realizar los trámites y compras del hogar y el 49.7% del cuidado de niñas y niños. Asimismo, en lo relacionado con la participación económica, en el ámbito familiar, el 48.6% de las mujeres reportó que la decisión sobre trabajar o estudiar se toma juntamente con la pareja y el 52.7% señaló que las decisiones sobre el uso de sus ingresos también son compartidas (INE, 2024).
Estos resultados evidencian que las oportunidades de emprendimiento de las mujeres se desarrollan en un contexto en el que persisten desigualdades en la distribución del trabajo y en el que la autonomía continúa siendo influida por las relaciones familiares y de pareja, lo que limita la disponibilidad de tiempo y recursos para iniciar, sostener y desarrollar actividades empresariales.
Conclusiones y recomendaciones
La caracterización del emprendimiento de mujeres guatemalteco evidencia brechas y desventajas significativas que afectan a las emprendedoras. Si bien presentan una elevada participación tanto en la intención de emprender como en el inicio de nuevos negocios, la principal motivación para emprender sigue siendo la necesidad, asociada principalmente a la escasez de oportunidades de empleo. Asimismo, los datos revelan que las mujeres enfrentan mayores barreras que los hombres, especialmente en las etapas de consolidación, crecimiento y desarrollo de sus negocios, lo que limita su capacidad para expandir sus emprendimientos y mejorar sus resultados económicos.
Estas brechas se profundizan debido a los roles de género, en particular a las responsabilidades domésticas y de cuidado familiar, que constituyen una de las principales razones por las que las mujeres abandonan sus negocios. A ello se suman las dificultades para acceder a redes de apoyo, mentoría y financiamiento, factores que limitan sus oportunidades de fortalecer sus capacidades empresariales, consolidar sus iniciativas y escalar sus emprendimientos. Además, se observa una alta concentración de mujeres en actividades económicas de bajo valor agregado o en mercados altamente competitivos y saturados, lo que limita el potencial de crecimiento y de rentabilidad de sus negocios.
Desde una perspectiva institucional, también se identifican importantes limitaciones, aunque existen programas dirigidos a fortalecer la actividad emprendedora, los recursos destinados a su implementación suelen ser insuficientes y, en muchos casos, las intervenciones no incorporan las necesidades específicas de las mujeres. Factores como las responsabilidades de cuidado, las condiciones territoriales y la pertenencia étnica rara vez se consideran de manera integral, lo que reduce la efectividad de las acciones orientadas a promover la creación, la sostenibilidad y el crecimiento de los emprendimientos liderados por mujeres.
A partir de los hallazgos presentados, es fundamental fortalecer el emprendimiento de las mujeres mediante acciones que reconozcan la diversidad de contextos en los que operan las emprendedoras. Esto implica diseñar e implementar mecanismos de apoyo sensibles a las desigualdades de género y a los condicionantes socioculturales que inciden en sus trayectorias empresariales, para facilitar la continuidad, la consolidación y el escalamiento de sus negocios. Asimismo, es necesario fomentar una mayor participación de las mujeres en sectores de alto potencial de crecimiento e innovación, así como fortalecer su inserción en actividades de mayor valor agregado y en cadenas de valor más dinámicas.
De igual forma, resulta necesario adoptar un enfoque integral que combine el fortalecimiento de las capacidades empresariales con el bienestar psicológico, la resiliencia y la conciliación entre la vida personal, la familiar y la empresarial. Paralelamente, es importante impulsar la asociatividad y el fortalecimiento del capital social, facilitando el acceso de las mujeres a redes de apoyo, al financiamiento y a los mercados. A ello se suma la necesidad de promover la adopción de herramientas digitales y tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial (IA), como medios para mejorar la productividad, la innovación y la sostenibilidad de los emprendimientos liderados por mujeres.
Estas recomendaciones constituyen un punto de partida para la reflexión y el diseño de políticas públicas y de estrategias más inclusivas y efectivas. Los desafíos identificados ponen de manifiesto la necesidad de continuar el análisis y el debate sobre cómo construir ecosistemas de emprendimiento que permitan reducir las brechas existentes y potenciar la contribución económica y social de las mujeres emprendedoras en Guatemala.
Referencias
Brush, C. G., de Bruin, A., & Welter, F. (2009). A gender-aware framework for women’s entrepreneurship. International Journal of Gender and Entrepreneurship, 1(1). https://doi.org/10.1108/17566260910942318
GEM. (2025a). GEM 2024/2025 Women’s Entrepreneurship Report: Navigating Challenges, Driving Change.
GEM. (2025b). Reporte Nacional de Emprendimiento para Guatemala 2025/2026.
INE. (2024). Encuesta Nacional de Calidad y Bienestar de los Hogares ENCABIH.
Jesús Rosado Millán, M., & García García, F. (2018). Nueva Teoría para la Igualdad de Género hacia un Feminismo del Punto Medio. Fundación iS+D.
MINECO, M. de E. de G. (2024). Política para el desarrollo de la Mipyme 2024-2032.
Ribas Bonet, Ma. A., & Sajardo Moreno, A. (2004). La desigual participación de hombres y mujeres en la economía social: teorías explicativas. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 50, 77–103. www.ciriec.eswww.uv.es/reciriec
SICOIN, S. de C. I. G. (2026). Ejecución del Presupueto (Grupos Dinámicos).
Stephan, U. (2018). Entrepreneurs’ mental health and well-being: A review and research Agenda. Academy of Management Learning and Education, 17(3). https://doi.org/10.5465/amp.2017.0001
Vercher Savall, N., Escribano Pizarro, J., & Valero López, D. E. (2020). Redes de apoyo al emprendimiento femenino en territorios rurales. OBETS. Revista de Ciencias Sociales, 15(1). https://doi.org/10.14198/obets2020.15.1.11
[1] De acuerdo con el sistema de contabilidad pública de Guatemala, devengado se refiere al momento en que se reconoce una obligación de pago o el derecho a recibir un ingreso, independientemente de cuándo se realice el pago o cobro (MINFIN, 2020).
*Investigador del Departamento de Ciencias económicas del Instituto de Ciencias Socio Humanistas –ICESH–, Universidad Rafael Landívar.
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